Capellanía
Carta del mes
08 de marzo de 2017
 

Sueñen y se quedarán cortos

 

Después de unas merecidas vacaciones regresamos al Colegio, que se prepara con agradecimiento a Dios y mucha ilusión, para celebrar sus cincuenta años de vida el año próximo.

Por P. Jorge Fraile
 

Viviremos por eso un año especial, en camino hacia ese aniversario, en el que familias, personal del colegio y alumnas, procuraremos profundizar y encarnar lo esencial del ideal que llevó a los padres fundadores a embarcarse con mucha fe y esfuerzo en esta aventura: poner en marcha un colegio que fuese "una extensión del propio hogar", donde se transmita y se viva la fe y el amor a Jesús, y se formen mujeres libres y responsables. Las palabras que solía repetir San Josemaría, "sueñen y se quedarán cortos" - a partir de la experiencia de que Dios no se deja ganar en generosidad -, se han hecho una vez más realidad, y tenemos como testigos a los que confiaron cuando aún no había nada. También es motivo de mucha alegría los veinte años del Jardín Buen Molino que, el sábado 18 por la tarde, celebrará con la Santa Misa y todas las familias su felicísimo cumpleaños - festejo que continuará a lo largo del año -. 

 

El inicio de las clases coincide con la Cuaresma, el tiempo litúrgico que nos prepara para la Pascua del Señor. En estos cuarenta días la Iglesia nos invita a vivir, personalmente y en familia, la oración, la penitencia y la Misericordia. Oración que nos ayude a acompañar a Jesús hacia Jerusalén, donde padecerá, morirá y resucitará por amor a nosotros para salvarnos: "amor saca amor", y prepararnos para una buena Semana Santa nos unirá más a Dios. Penitencia que consiste en ofrecer libre y voluntariamente sacrificios que expresen nuestro amor a Dios y a los demás: ayuno de alimento y abstinencia de carne el miércoles de ceniza y el viernes santo, pero también ayuno de críticas y de palabras ofensivas, ayuno de curiosidad, ayuno de malas reacciones de carácter, y sobre todo, sacrificios que hagan agradable la vida a los demás. Y obrar Misericordia con los que más lo necesitan corporal y espiritualmente, para recibir también nosotros la Misericordia de Dios, especialmente en el Sacramento del Perdón, que tanto necesitamos.

 

Volvemos, en fin, a nuestra vida corriente, esa hermosa realidad en la que aprendemos a amar a Dios y a los demás, y en la que somos amados. En esa cotidianidad, que Jesús vivió durante treinta años oculto en Nazareth junto a María y a José, tocando con sus manos divinas las cosas pequeñas de cada día, estamos llamados a ser santos y a irradiar la alegría del Evangelio a muchas personas y familias, viviendo con naturalidad nuestra fe, contagiando esperanza y entregando nuestra vida con amor. Le pedimos a la Sagrada Familia que bendiga e ilumine a cada familia del Jardín y del Colegio para que vivamos un año de paz, unidad familiar y alegría que se contagie a muchos hogares.

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