Capellanía
12 de diciembre de 2016
 

Fin de año, Navidad y vacaciones.

 

Ya terminan las clases y se acerca el final de un nuevo año, la Navidad y las merecidas vacaciones. Ha sido un año muy especial, signado por el gran Jubileo de la Misericordia de Dios, en el que el Papa Francisco nos ha invitado a descubrir en nuestra propia vida el Amor infinito de Dios por nosotros, que se llama Misericordia, y a vivirla con nuestro prójimo, en especial con los más necesitados.

 

Son innumerables los frutos obtenidos en cada persona y en cada hogar, e incontables las iniciativas que surgieron para poner en práctica las obras de misericordia. Pero, como dice el Santo Padre en su carta "Misericordia et misera", debemos seguir con ese impulso del Espíritu Santo, contribuyendo a crear una nueva "cultura de la misericordia" que se difunda por el mundo entero, cada uno desde su sitio.

El Adviento nos conduce hacia Belén, donde nacerá Jesús en pocas semanas. Es un camino que queremos hacer junto a María y a José para recibir al Niño Dios en nuestro corazón, en nuestra casa, y llevarlo a los demás. En nuestro corazón, purificándolo a través del Sacramento de la Reconciliación para que no haya impurezas, discordias o cualquier tipo de pecado que nos impida acoger al Señor con amor. En nuestro hogar, creando el clima de Belén con un lindo Pesebre junto al que podamos rezar en familia, con la música de los Villancicos y el agradecimiento a Jesús por tanto amor. Y también, llevando la alegría de Belén a quienes no la tendrán si no nos acordamos de ellos: los enfermos, niños o ancianos solos, presos, etc. Que en estas semanas nos acerquemos con regalos sencillos, cantos y cosas ricas, a vivir la Navidad con los que más lo necesitan.

Llega el momento de disfrutar unas merecidas vacaciones, con un descanso necesario, que nos permita agradecer y disfrutar lo que vamos construyendo en familia con la ayuda de Dios. Las vacaciones buenas están llenas de amor, porque es el amor lo que descansa. Tiempo para Dios (no nos olvidemos de la Eucaristía dominical, y la oración personal o en familia), tiempo para la familia (encuentro sereno de los esposos, hijos y hermanos), tiempo para nuestro gustos e intereses -que durante el año no es fácil concretar y es ahora el momento de vivirlo-; y tiempo para los más necesitados, viviendo las obras de misericordia.

Los capellanes del colegio les deseamos una muy feliz Navidad junto a Jesús, María y José, y un nuevo año lleno de bendiciones para todas las familias.

Pbro. Jorge Fraile

 

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