Vida en el colegio|Biblioteca
En tiempos de la colonia
05 de junio de 2017
 

Pequeñas historias de la aldea

 

Nuestras alumnas de 2º año B, nos cuentan de una forma sencilla historias del Buenos Aires colonial.

Con gran encanto presentan a muchos de sus personajes, y nos acercan parte de la historia del Virreinato del Río de la Plata.

Con gran creatividad e imaginación hacen posible un interesante viaje a nuestro pasado, un pasado que no sólo acercan a través del lenguaje escrito, sino también por medio de simpáticos dibujos, escenas del Buenos Aires colonia.

 
 

Les presentamos algunas de esa lindas historias.

 

Las lavanderas

Soy una lavandera y siempre tengo que ir a lavar la ropa de mis amos al río. En verdad no es tan aburrido, hay otras lavanderas y nos entretenemos charlando, tomando mate y contando chismes.

A vece los vecinos suelen quejarse, porque dicen que dejamos el agua llena de espuma y sucia.

Cada vez que lavamos la ropa nos duelen las manos, es la ropa de toda la familia y también la nuestra. La dejamos secar al sol y es ahí cuando los chicos aprovechan que estamos distraídas para esconderlas entre las rocas. Los empezamos a correr, pero siempre logran escaparse.

Luego damos la vuelta, llegamos muy cansadas porque tenemos que caminar varias cuadras desde el río hasta la casa, y allí nos ponernos a hacer la comida.

Joaquina Caminos

 

La galera

Soy un sombrero típico de la época, me usan los caballeros en las tertulias, que son las reuniones que se hacían en los hogares.

Algunos opinan que no soy linda, otros en cambio dicen que soy fea, pero a mí no me importa lo que digan los demás, porque sé que soy muy elegante.

Isabel Goñi

 

El negrito Simón

¡Hola, soy el negrito Simón, el vendedor de velas. Hoy estoy vendiendo muchas velas, y ya estoy muy cansado.

A cada rato escucho quiero velas, necesito más velas y sigo caminando por la ciudad cantando mi pregón.

“Velas, velas velitas, para alumbrar las casitas”

Violeta O. M.

 

Soy el abanico

Soy el abanico, las damas me usan los días de calor para refrescarse y además me usan en las tertulias para verse más bonitas.

Me mueven de un lado al otro. Estoy muy decorado, así las damas se ven más elegantes y pueden coquetear conmigo.

Rosario Altieri

 

Don Miguel, caballero de la época colonial

Soy Don Miguel, un caballero muy importante que no se pierde ninguna de las galas que hay en la gran aldea.

Tengo una esposa llamada Miguelina, y una hija llamada Jacinta.

Los días de mucho calor nos vamos al Río de la Plata, para darnos un chapuzón.

Me gustan mucho las empanadas, las que suelo comer en las tertulias.

Francisca López Jallaguier.

 

La carreta

Soy uno de los transportes de la época, me usan para trasladar todo tipo de cosas. Soy tirado por bueyes, unos animales muy pesados y con gran fuerza.

Voy por caminos llenos de barro, también suelo ir por pequeñas montañas. Días y días nos lleva llegar a un lugar.

Elisa Mayer Bosch

 

El peinetón

Las damas siempre me llevan en su cabeza. Cada vez que salen a pasear por la aldea, soy parte de su vestimenta.

Sobre todo se lucen conmigo en las tertulias. Me usan para estar más elegantes y también para sentirse más coquetas. 

Elisa Bustillo

Las Tertulias

Las tertulias eran reuniones muy organizadas. Se escuchaba música, se bailaba y conversaban mientras comían empanadas, pasteles y otras cosas más.

Las damas y los varones estaban separados.

Las damas se vestían muy elegantes.

Luisa Lanusse

 

El aljibe

Soy el aljibe. En el fondo, tengo una tortuga que se come los bichitos, así el agua está más limpia para tomar y para todas las tareas de la casa.

Delfina Madero

 

Lucía, una niña de la época colonial

Hola, soy una niña llamada Lucía. Soy pequeña, y a veces mamá me viste igual que ella, con vestidos largos, peinetón, mantilla y por supuesto el abanico.

Los zapatos me los hace mamá, son de terciopelo, y el zapatero de la familia le pone las suelas.

Anita Aberg Cobo

 

Caminar por la aldea

Las damas caminaban por la aldea, iban muy elegantes con sus vestidos largos de encajes, el peinetón con mantilla en la cabeza, y el abanico.

Les era muy difícil caminar porque las calles, éstas eran de tierra y tenían que tener mucho cuidado para no embarrarse.

Muy elegantes iban a las tertulias y solían hacerlo en carruajes.

Jacinta Spika

 

El agüatero

Soy el aguatero, vendo agua fresquita para calmar la sed.

El agua es muy saludable, pronto se me acaba y tengo que volver al río a buscar más.

Por las calles de la aldea voy cantando mi pregón y las negritas salen con recipientes muy grandes para llevar a gua a las casa de sus amos.

Emilia Fano

 

Las casas en la colonia

Muchas de las casas eran de barro y otras de paja. Los techos de color rojo. Adentro de las casas habían  aljibes, estaban en los grandes patios rodeados con macetones llenos de flores.

No todos tenían uno, sólo las familias más ricas

Pía Lalor

 

Y ahora les presentamos una galería de fotos con varias de las estampas dibujadas por las alumnas de 2º año B

 

 

 

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